| ROBLES
Y VINO |
| Después
de las tinajas, la madera ha sido el material más
utilizado para la conservación del vino.
No se trata de un material inerte sino que modifica
hasta tal punto las características del vino,
que se puede hablar de una verdadera CRIANZA y no
tan solo de una simple conservación |
| La
tonelería ha hecho uso a lo largo de su historia
de muchos tipos de madera: castaño, cerezo,
acacia, ...... Actualmente, sin embargo, todos coincidimos
en señalar al roble como la madera más
noble para la construcción de toneles. |
| CORRECTA
UTILIZACIÓN ENTRE LOS CAMBIOS DE VINO |
| 1.- |
Lavar suficientemente
con agua fría, dejar escurrir, azufrar e
inmediatamente llenar con el nuevo vino. Este proceso
cuanto mas rápido mejor resultado obtendremos
en los vinos de crianza. |
| 2.- |
Si nos vemos
obligados a no utilizar las barricas después
de un buen lavado y un escurrido total las almacenaremos
en un lugar fresco, con cierta humedad y sin corrientes
de aire y debemos azufrar o llenar de gas sulfuroso
cada 15 días. Si se van a almacenar mas de
2 meses vacías aconsejamos llenar con
20 litros de agua sulfatada durante este periodo. |
| El
roble aporta sus características olfativas
y gustativas particulares, marcadas por notas de
vainilla que se armonizan perfectamente con el afrutado
del vino joven. Pero la crianza en barricas tiene
más aspectos positivos: |
| - |
precipitación
de partículas coloidales, dando así
limpidez al vino. |
| - |
oxidación
progresiva y permanente, dependiendo de la transpiración
y porosidad del roble además del grosor de
las duelas. |
| - |
disolución
de algunos constituyentes de la madera –grasas,
ceras, lignina, taninos, hemicelulosa, etc |
| La
cantidad de sustancias disueltas en el vino, su
grado alcohólico, la aireación, las
características del roble y la relación
del volumen según la capacidad de la barrica. |
| Dichas
características quedan definidas, a su vez,
por el origen de la madera, por su secado y por
la técnica utilizada en la fabricación
de la barrica. |
| ORIGEN
DEL ROBLE |
Americano
y Francés son los dos tipos más
extendidos en enología, aunque existen
países como España, Alemania y Europa
del Este, etc., que también utilizan su
roble para la construcción de envases binarios. |
Los
robles pertenecen al género QUERCUS, representado
por más de 250 especies de árboles,
y que constan de dos subgéneros: CICLOBALANOPSIS
y EUQUERCUS.
Este último subgénero queda dividido
en seis secciones. La más importante para
la tonelería es la sección LEBIDOBALANUS,
donde se encuentran las especies Q.
ALBAR (Americano, Español y Portugués),
Q. PEDUNCULATA (Limousin) y Q. SENSILIFLORA (Allier,
Nevers, etc.). |
| El
hecho de que los robles AMERICANO y FRANCES pertenezcan
a especies diferentes se debe a su distinta composición:
|
| - |
Existe una
sustancia cuyo aroma recuerda al coco, que es el
más abundante en el roble AMERICANO y que
participa en el aroma de los vinos de crianza: se
trata de la <<metiloctalactona>>, más
conocida por <<whisky lactona>>, ya
que fue en este aguardiente donde se detectó
por vez primera en 1971.
Los vinos conservados en roble americano son los
que presentan sistemáticamente un menor contenido
en taninos y por lo tanto quedan más suaves. |
| - |
El roble
FRANCÉS suele presentar menores cantidades
de <<aldehídos aromáticos>
(sustancias que recuerdan la vainilla), y que destacan
discretamente otros aromas más especiados,
secos y serios.
En lo referente al roble Francés, hemos de
distinguir entre zonas de procedencia más
Importantes: el centro y sus subzonas (Nevers, Allier,
TronÇais, etc.) se caracterizan por un suelo
pobre donde crecen árboles altos y delgados,
de una madera poco porosa y de grano fino aunque
más porosa que el roble americano clásico.
Recordemos que el grano traduce la densidad de las
líneas de crecimiento que podemos observar
en las cabezas de las duelas y nos indica la velocidad
de crecimiento el árbol.
El bosque Limousin, con terrenos ricos en los que
se encuentran árboles cortes y Gruesos, de
un roble más poroso y de grano ancho. Esta
estructura facilita la extracción de los
taninos y los intercambios con el exterior (evaporación,
oxidación). |
| EL
SECADO DEL ROBLE |
El
secado de las duelas es una etapa en la que disminuye
la humedad de la madera hasta un 15%. Claro está
que esto podría conseguirse igualmente en
un horno ventilado (secado artificial). Sin embargo,
solamente un secado natural durante tres años
para
el roble americano y unos 18 meses para el roble
francés, al aire libre permitirá a
los rayos UV del sol y a las lluvias arrastrar sustancias
amargas indeseables que, de otra forma dañarían
la calidad del vino. |
| LA
FABRICACIÓN DE LA BARRICA |
Cronológicamente,
antes del secado se han de obtener las piezas que
formarán las duelas de la futura barrica.Esto
puede conseguirse a partir de los troncos según
dos métodos: por serrado o por hendido. Ahora
bien, el roble americano debido a su fuerte textura
y grano fino, no necesita de la operación
del hendido. Por otro lado, en los
Robles procedentes del centro de Francia, por su
esponjosidad y grano más ancho, solamente
el hendido del tronco respeta la fibra de la madera,
existiendo así menos riesgos de ver <<fugas>>
en la barrica. Se trata de una operación
muy costosa ya que las pérdidas de madera
pueden alcanzar hasta un 75%.
Otro punto importante a considerar es el montaje
de la barrica. El calentamiento de las duelas y
el rociado con agua facilita su doblado (domado)
hasta obtener la forma convexa definitiva de la
barrica.
La etapa siguiente, cuya importancia organoléptica
está empezando a ser tenida muy en cuenta,
consiste en quemar el interior de las duelas. Según
la duración de esta operación, podemos
distinguir entre tres grados de quemado (tostado): |
| - |
Q.
Ligero, que afecta la cara interna de la duela sobre
unos 3 a 5 milímetros en profundidad. |
| - |
Q.
Medio, con un oscurecimiento más intenso
en esos 5 mm. |
| - |
Q.
Fuerte, en la que se observa una casi-carbonización
en los primeros milímetros de la cara interna
y oscurecimiento más en profundidad. |
Las
más modernas técnicas analíticas
permiten comprobar como a medida que el quemado
de las duelas es más intenso, aumenta el
contenido en <<furfural, HMF y aldehídos
aromáticos>>.
Arte y técnica se dan cita en el montaje
de la barrica, existe incluso un doctorado consagrado
de la tonelería en la prestigiosa Universidad
de la Sorbona. |
|
CONCLUSIONES |
| De
todo lo anteriormente expuesto se deduce que no
existen reglas fijas a la hora de definir el tipo
de barrica que conviene mejor a un vino determinado.
Tan solo después de realizar numerosas catas
comparativas de un mismo vino en robles de diversos
orígenes, con tostados internos diferentes,
en barricas de diferente capacidad y grosor de duela
diferente, etc., el enólogo podrá
decidir que tipo de fabricación se adaptará
a sus vinos. Deberá averiguar posteriormente
cuál es el tiempo de permanencia en barrica
más adecuado de forma que se respeten las
características del vino, sin que la madera
enmascare el afrutado. |
| <<Los
vinos han de ser catados regularmente para conseguir
el punto óptimo de crianza>>. |
| Una
vez que el vino esta en la barrica, se produce una
oxidación lenta y progresiva que favorece
la formación de combinaciones entre taninos
y antocianos, más coloreados que los antocianos
por sí solos y cuya estabilidad depende de
la estructura de los taninos puestos en juego. Al
mismo tiempo, se suceden reacciones de polimerización,
de condensación y precipitación de
los taninos. |
| Las
consecuencias de todo ello recaen sobre el color,
el aroma y el sabor de los vinos: |
| - |
Un
vino conservado en roble tiene un color más
estable que si se conserva en acero inoxidable. |
| - |
El
aroma del vino se hace más complejo y adquiere
notas de especias, de vainilla, de pan tostado,
etc.. |
| - |
Los
vinos criados en barricas poseen una mayor carga
tánica y, por consiguiente, soportarán
mejor una crianza en la botella hasta conseguir
la redondez de la que carecen en la juventud. |
Desgraciadamente,
la conservación en barricas presenta peligros
y dificultades que sólo un estricto control
de calidad puede solventar. Se trata de riesgos
de contaminación Microbiana, subida de acidez
volátil y aparición de malos gustos.
Por otro lado, el precio que hay que pagar hoy en
día por una barrica nueva se le suman los
elevados
Costes de mano de obra que supone el uso de barricas
(limpieza, reparaciones, rellenos, trasiegos, etc.)
así como las pérdidas por absorción
de la madera (5 l. De vino por barrica nueva de
roble francés, como por evaporación. |