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Crepes de manitas de
cerdo, espárragos rellenos de salmón y
gambas, rollitos de calabacín con gulas, brochetas
de bakalao con langostinos y salsita americana... Hasta
192 pequeñas obras maestras gastronómicas,
que agudizan la vista y engatusan al paladar, son ahora
protagonistas de Pinchos de Pamplona, del escritor y
periodista Pedro Martín Villa. El hotel Maisonnave
acogió ayer la presentación del libro,
en la que Martín estuvo arropado por la concejala
Teresa Moreno, el cocinero y autor del prólogo
Koldo Rodero, el escritor y colaborador Felipe Juaristi,
y el presidente de la Cofradía del Pincho donostiarra
y de la Federación de Cofradías Gastronómicas,
Gonzalo Nuin.
Las recetas recogidas en la publicación
han sido elaboradas por los cocineros de 46 bares de
Pamplona, a quienes Rodero calificó como "los
verdaderos artífices de estas maravillas".
Asimismo, Teresa Moreno apuntó que en el libro
se encuentra "lo mejor y más significativo"
del pincho pamplonés. Alabó "el acierto
de la obra" por su contribución al conocimiento
de la riqueza gastronómica de la ciudad, lo que
la convierte en "una guía turística"
para la capital navarra. Más aún, se trata
de un libro "muy completo, ameno, bien presentado
y útil para todos los amantes de la buena mesa".
Fernando Juaristi apuntaló
las palabras de la concejala, al destacar como una de
las virtudes de la publicación que "entra
por la vista, lo mismo que ocurre con el pincho, casi
diría que es comestible". Las vistosas fotografías,
acompañadas de la dirección y el teléfono
de cada bar junto con la receta pertinente, dan como
resultado "un libro que no es sólo para
entendidos, sino también para quienes no entienden
de gastronomía".
El donostiarra aplaudió
la labor de Martín, un gran conocedor de la gastronomía
de Navarra y del País Vasco y autor de reconocidas
obras como Pintxos donostiarras. "Es difícil
escribir de gastronomía, ya que hay que entenderla
como uno de los pilares de la cultura en general".
En este sentido, Juaristi señaló que "la
cultura se refleja no sólo en lo que uno lee
o escribe, sino también en lo que come. Es muy
importante lo que comemos porque da a entender lo que
somos; y cómo preparamos la comida, porque muestra
de qué manera evolucionamos". Con el paso
del tiempo, el pincho ha ido adquiriendo distintas denominaciones,
al tiempo que las recetas se han hecho más exquisitas.
Juaristi recordó que "antes un pincho era
un pincho. Ahora es cocina en miniatura". Y es
que, como apunta Koldo Romero en su prólogo,
los pinchos de huevo duro y mayonesa que antes atestaban
las barras han ido desapareciendo en beneficio de manjares
minimalistas, "que intentan aunar la tradición
con la modernidad". Y ello "exige mucho trabajo".
Pinchos de Pamplona es fruto
de diez meses de esfuerzo. Como requisito, Pedro Martín
pidió que, de las cuatro muestras elaboradas,
dos o tres se cocinaran con productos exclusivos de
la tierra. "Y lo hemos cumplido con creces",
corroboró el escritor, quien quiso reiterar que
el nivel de Pamplona "es increíble. Si hicimos
un libro -por Pintxos donostiarras- que cuenta ya con
24 ediciones y ha sido traducido a cuatro idiomas, de
éste esperamos lo mismo".
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