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El restaurante Rodero de Pamplona,
conocido por ser uno de los representantes de la alta
cocina navarra ha recibido el premio Cocineros de Oro
en la clausura de la XIII Semana de la Gastronomía
de Intxaurrondo de San Sebastián. La buena reputación
culinaria del establecimiento de la calle Emilio Arrieta
se ha visto reforzada por este nuevo galardón
obtenido en la decimotercera edición del certamen,
en el que también se reconoció la labor
de los restaurantes Atrio (Cáceres), Echaurren
(La Rioja), La Broche (Madrid), la página digital
A fuego lento o la Federación de Cofradías
de Pescadores. Para el cocinero guipuzcoano Koldo Rodero,
responsable del restaurante pamplonés que fundaron
sus padres hace 27 años, lo más importante
ha sido ser reconocido "en casa".
- ¿Qué
supone para usted haber obtenido el Cocinero de Oro
de la Semana Gastronómica de Intxaurrondo?
- Lo que se premia es el trabajo de equipo de todo el
restaurante. El hecho de que te lo den en Donosti, y
más en la Semana de Intxaurrondo es un motivo
de doble satisfacción. Por una parte yo nací
en Guipuzcoa y que te lo reconozcan en tu tierra siempre
es importante. Se trata además de un premio de
cocineros para cocineros. En la Sociedad Gastronómica
de Intxaurrondo, están Subijana, Arzak... Los
premios siempre son agradables. En resumen, se premia
la labor de un tiempo y te indican que estamos haciendo
las cosas bien.
- ¿Qué
es lo que se ha evaluado a la hora de repartir los premios?
- La gastronomía no barca sólo la labor
de un restaurante, sino el mundo del vino, del pan,
de la pesca...hay muchas actividades detrás.
El que obtengas un premio no quiere decir que seas el
mejor, sino que reconocen tu trayectoria. Debo decir
que la fiesta de entrega fue muy bonita, porque hay
veces que estas cosas son un poco frías. El hecho
de que venga un reconocimiento de Guipuzcoa, que es
la cuna gastronómica a nivel nacional, y que
te lo den tus propios compañeros, hizo que el
ambiente fuese muy distendido, aunque reconozco que
pasé un poco de vergüenza porque me hicieron
un pasillo.
- ¿Cómo
describiría sus platos a alguien que nunca los
haya probado? - Nosotros hemos apostado por
la cocina creativa a nivel navarro. Es una labor un
poco dura porque los navarros están muy arraigados
en la gastronomía de siempre. Tuvimos un precedente,
Moisés Leranoz, que fue quien empezó a
romper moldes. Es una cocina al estilo de la guipuzcoana,
que mezcla una cocina tradicional muy bien hecha, que
más o menos puedes comer en cualquier sitio,
y luego están los restaurantes punteros, como
el Arzak, Akelarre, Zuberoa...Nos decantamos un poco
por esa línea y poco a poco hemos ido tirando
por ahí. Quizás Moisés fue demasiado
rupturista en un momento poco propicio. Nosotros hemos
ido evolucionando hasta hacer una cocina 100% creativas.
En el restaurante no se sirve ningún plato que
se pueda probar en otro sitio.
- ¿Siempre quiso
ser cocinero? - Con 17 años, cuando
haces COU, no tienes muy claras las ideas. O al menos,
yo no. Tenía dos opciones: O meterme al restaurante
familiar o dedicarme al yudo. Al final me decanté
por la cuestión empresarial. Estuve un par de
años en sala y luego ya me metí a cocina.
Siempre digo que soy autodidacta, que yo me lo he guisado
y que yo me lo he comido. He aprendido leyendo mucho,
comiendo fuera y haciendo experimentos en casa.
- ¿Puede dar algún
adelanto del curso de verano El esplendor de la gastronomía
española, ¿Realidad o ficción?
que se va a impartir en la UPNA? - El hasta
hace poco vicerrector de la UPNA, Juan Franco, me pidió
que le echase una mano para organizar un curso gastronómico.
Como a los amigos no se les puede negar nada, decidí
intentar llamar a grandes cocineros como Arzak o Subijana
para que hiciesen demostraciones prácticas, aunque
también habrá charlas. El título
del curso, que está abierto a todo el mundo,
hace referencia a la cocina española, que está
considerada como la vanguardia a nivel mundial. Analizaremos
si esto es verdad o se trata de marketing. Antes los
franceses nos llevaban mucha ventaja pero se durmieron
un poco en los laureles y en los últimos años
ha habido una auténtica revolución gastronómica.
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