El pasado lunes, 13 de octubre, el restaurador cirbonero
de 49 años, Enrique Martínez, propietario
del restaurante Maher de la localidad ribera, recibía
en Madrid el premio Marqués de Desio al mejor
profesional de la restauración española.
Dicho premio le fue otorgado por el jurado constituido
a tal efecto por la Academia Española de Gastronomía,
presidido por el periodista Rafael Ansón, director
del diario La Razón, y la Cofradía de
la Buena Mesa. Este acto tenía lugar en el restaurante
del Teatro Real de Madrid con la entrega de diversos
galardones a bodegas y periodistas, todo ello relacionado
con el mundo de la gastronomía.
-¿Qué significa este premio en
su carrera?
-Este premio está considerado lo máximo
a nivel nacional y reconoce la trayectoria profesional.
Que me lo hayan concedido me hace una ilusión
terrible ya que las personas que lo otorgan son unos
expertos en gastronomía que visitan los principales
restaurantes de toda España.
-¿Le ha sorprendido ser el galardonado?
-La sorpresa viene determinada por el hecho de que
un pueblo tan pequeño tenga la capacidad de desarrollar
el edificio que se está haciendo, estilo de gastronomía
y la orientación de la cocina.
-Este premio corresponde a una decisión
del año pasado. No ha sido una sorpresa de último
momento...
-Así es. La entrega se hace de un año
para otro. Yo le voy a pasar el testigo al restaurador
catalán Ferrán Adriá, al que se
lo han otorgado este año y que lo recogerá
por estas fechas al año que viene.
-Con el premio entre sus manos, ¿lo
comparte con alguien?
-Por supuesto, con todo mi equipo, sin el cual esto
no sería posible. Tengo una gente fantástica.
Lo que me cuesta asesorar a un restaurante fuera, a
base de mucho esfuerzo, vengo aquí al Maher estoy
con mis colaboradores, les doy cuatro instrucciones
y es muy fácil. El premio es casi de ellos.
-¿En qué situación se
encuentra la cocina navarra en relación a la
de otras comunidades?
-Esta muy bien, quizá nos han faltado mejores
comunicadores de nuestra cocina. A nivel nacional ves
que otras cocinas tienen más espacio pero no
porque sean mejores o peores, sino porque hay gente
que la vende mejor. Prueba de ello, de que tenemos buenos
restauradores, es que fuera de la Comunidad Foral y
concretamente en Madrid, los grandes restaurantes son
todos navarros. Nos falla pues el saber vendernos mejor.
-¿La cocina navarra es complicada?
-En absoluto. Ahora hay muchas tecnologías que
nos ayudan en la cocina y el trabajo es más fácil.
Al que le gusta la cocina no tiene ninguna complicación.
Eso sí, si no sientes lo que estás haciendo
es mejor que te dediques a otra cosa.
-¿Qué es lo básico para
un buen plato?
-Sin lugar a dudas, el producto. En la cocina del futuro
esto va a ser determinante. Con eso de la globalización,
cada día es más difícil encontrar
un producto con las características de los sabores.
Ahora hay cosas que no se cuidan como antes.
-¿Cómo empezó?
-Creo que entré por accidente. En aquellos años
lo fuerte no era el restaurante sino la sala de baile.
Me planteé entrar entre semana en la cocina y
enredar con nuestra cocinera de entonces María
Trincado, persona con la que tengo un especial trato.
Ella me decía que si quería mandar tenía
que pasar por todos los sectores, y cuando pasé
por la cocina, me gustó y me dediqué a
ello. Ahora llevo 26 años.
-¿Estudió hostelería?
-No. Estudié otras cosas, pero al empezar con
este tema, me gustó tanto que tengo una biblioteca
gastronómica que es impresionante. Y es que cuando
te gusta una cosa, no hay ningún obstáculo.
-Hace unos días se celebraba la fiesta
de la gastronomía navarra en Cintruénigo.
¿Qué le pareció?
-Fue algo excelente. Tenemos que convencernos de que
nuestros productos se deben servir en restaurantes fuera
de la Comunidad Foral. Unas borrajas, cardo, alcachofas,
pimientos etc., son muy valorados fuera, aunque a nosotros
nos parezca que no porque estamos acostumbrados a ellos.
-Sabemos que además de cocinar lleva
entre manos otras actividades relacionadas con la gastronomía...
-Me dedico a la formación de cocineros en Barcelona
en la cadena NH. Estoy preparando unos estudios de dietética
en la Universidad de Zaragoza. A su vez llevamos un
hotel en Zaragoza, otro en Pamplona, en Burgos el AC
de Tudela y llevo el asesoramiento de la cadena NH a
nivel internacional. A este respecto el año pasado
estuve viajando continuamente con lo poco que me gusta
el avión. Próximamente tengo que acudir
a Alimentaria a Barcelona en representación de
la cocina navarra a unas ponencias. Tengo que ir a Estocolmo
a unas jornadas de cocina y participo en conferencias.
-¿Cuántos alumnos han pasado
por sus clases?
-Muchos, lo que pasa que también abandonan muchos.
La cocina por fuera es muy bonita pero exige mucho sacrificio.
-¿Qué obras está realizando
en el restaurante Maher?
-Hemos hecho una discoteca para las bodas y ahora para
noviembre queremos inaugurar un hall de entrada para
que la gente pueda tomar tranquilamente el aperitivo
antes de pasar a celebrar el banquete. Aquí el
tiempo es muy extremo, o hace frío o hace calor,
así que esto era necesario.
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