| EL
aceite del Trujal Mendía de Arróniz fue
ayer de nuevo homenajeado a través del multitudinario
reparto de tostadas, en las que apenas el roce de un
diente de ajo y un chorro del preciado 'oro líquido'
bastan, como ayer, para ayudar a sobrellevar el frío
con dignidad.
Otra vez más, -y aunque
no suene a novedad-, miles de personas se acercaron
hasta las inmediaciones del trujal para saborear el
aceite de la campaña que ayer se ponía
a la venta, observar o comprar productos de alimentación
totalmente artesanos y, por qué no, para pasar
un rato agradable al rico olor de la tostada ahumada
y a su sabor.
Como ya es tradición,
una persona de reconocimiento es la encargada de hacer
el pregón que abre, oficialmente, la venta al
público del aceite. En esta ocasión, fueron
dos las personas que recibieron la denominada Oliva
de oro, ambas relacionadas, de uno u otro modo, al mundo
de la gastronomía. Por un lado, Jesús
María Astráin, presidente de la Sociedad
Napardi, de Pamplona. Por el otro, el afamado restaurador
lerinés, pero residente en Madrid, Pedro Larumbe,
que ejerció como padrino de la cosecha 2002-2003.
Junto a ellos, presentaron la
campaña el propio presidente del Trujal Mendía,
Silvestre Alegría, el alcalde de Arróniz,
Antonio Barbarin, el presidente del Parlamento de Navarra,
el socialista José Luis Castejón y, como
maestra de ceremonias, la directora de Canal 4 Navarra,
Begoña Marañón.
"El cariño
de un pueblo"
El primero en tomar la palabra
fue Astráin, uno de los más estrechos
colaboradores en el nacimiento de la fiesta que ayer
se celebraba. El presidente de Napardi comenzó
su discurso agradeciendo la distinción pero,
sobre todo, centró su intervención en
"el calor y el cariño de este pueblo. Cuando
hace cinco años fui invitado a colaborar en esta
fiesta, pensaba que era una más de las que proliferan
en Navarra. Sin embargo, el Día de la Tostada
no es una fiesta más porque en días como
el de hoy se ve a un pueblo entrañable y trabajador
como Arróniz que, además, tiene uno de
los mejores aceites del mundo".
Poco después llegó
la elocución de Larumbe, quien recibió
como regalo de Caja Navarra un atlas foral y quien amplió
su distinción "a todos los agricultores
que hacen posible que el aceite salga de este trujal".
Asimismo, comparó este producto con el vino de
Navarra, ya que "se apuesta por la calidad, y ese
esfuerzo va a tener su reconocimiento cuando todas esas
plantaciones nuevas estén en plena producción".
Para Larumbe, de momento se debe seguir trabajando igual
"e ir cogiendo un sitio en el mercado, porque el
éxito no tardará en llegar".
Una vez hablaron los dos protagonistas
y después de que cataron el nuevo aceite, comenzó
la degustación. Miles de personas hacían
cola junto al trujal a la espera de que se les entregase
el pan una vez tostado mientras otros cientos se acercaban
en goteo hasta Arróniz. Allí se habilitaron
varias mesas con aceite y ajo para untar e, incluso,
repetir, como hizo la gran mayoría mientras intentaban
sobrellevar el frío de la mejor manera posible.
Pero también se ofrecía
vino, conservas, embutidos, quesos o pastas, que, igualmente,
podían adquirirse, al igual que el aceite en
el trujal (3,20 euros el litro), en varios puestos artesanos
instalados para dar más volumen a la fiesta.
Paralelamente, en el frontón
Jesús Ábrego se celebraba, como ya es
tradición, una prueba del campeonato de Euskal
Herria de sokatira; y por la tarde, un campeonato de
tirabique para mayores y pequeños puso el punto
y final a una fiesta de la que ya nadie duda es una
cita ineludible. Un evento que sirve para potenciar
el consumo de un producto, como el aceite, que en Arróniz
ya está a la venta.
"El aceite de
esta zona va a ser, de aquí a unos años,
una sorpresa a nivel nacional"
El cocinero navarro Pedro Larumbe,
natural de Lerín, ejerció ayer en Arróniz
el papel de padrino del quinto Día de la Tostada.
Amante de los productos típicos de Navarra (es
miembro de las cofradías del Espárrago
o del Vino), la invitación y reconocimiento de
ayer le hizo gran ilusión puesto que el aceite
navarro "no es tan conocido fuera como pueden ser
otros productos ya sea la alcachofa o el pimiento",
aseguró.
Larumbe es un cocinero de gran
prestigio en España e, incluso, en otros países
y, amén de los múltiples reconocimientos
que ha recibido en más de 30 años de profesión
(mantiene un programa de cocina en Vía Digital),
ha trabajado en ciudades como Santander, Osaka (Japón)
y, sobre todo, Madrid, donde reside y regenta un restaurante
con su nombre en el Centro Comercial ABC.
- Su residencia en Madrid
apenas le deja tiempo para venir a su tierra...
- Llevo allí desde el
año 1981 pero vengo siempre que puedo, unas tres
o cuatro veces al año. Sobre todo a actos como
estos o por ver a mis padres; eso sí, las fiestas
de Lerín no me las pierdo nunca.
- ¿Cómo
aprecia desde la distancia el desarrollo de la gastronomía
navarra?
- En los últimos años
veo que se está expandiendo. Hay un grupo de
cocineros jóvenes que figuran en las principales
guías de restauradores del país, y eso
al final llega a todos los clientes. A muchos de ellos
les invitan a convenciones o reuniones en Madrid, Barcelona
o París, lo que quiere decir que la gastronomía
navarra está en un buen momento. Además,
a nivel popular hay una gran riqueza gastronómica.
- ¿Qué
producto navarro destacaría por su auge fuera
de estas fronteras?
- Todos conocemos la fama de
las verduras, como el espárrago o el pimiento
del piquillo. En cuanto al aceite de esta zona, es toda
una novedad fuera de aquí, ya que la producción
es bastante limitada. No va a tener, de momento, una
gran expansión en cuanto a venta pero con las
nuevas plantaciones, de aquí a unos años,
va a ser una novedad y una sorpresa a nivel nacional.
- Después de probar
el aceite, ¿con qué platos iría
bien?
- Con verduras a la plancha y
ensaladas de marisco, por ejemplo, o con cualquier tipo
de carpaccio de pescado. Donde más pega este
aceite es en crudo, más que frito.
- ¿Qué
cualidades destacaría de este producto?
- El amargor es bueno porque
denota potencia y cuerpo. Sin embargo, lo importante
es que ese amargor luego no pique en la garganta, y
en este caso yo creo que la elaboración que han
hecho es perfecta porque al pasar la garganta no se
quema, se queda perfecta para seguir tomando. Otros
aceites son mucho más suaves en el inicio pero
se diluyen con mayor facilidad.
- ¿Había
estado alguna vez en el Día de la Tostada?
- Es una fiesta que conocía
de oídas, pero nunca había venido. Cuando
me llamaron, me apeteció mucho porque es un producto
que no tiene tanto reconocimiento como otros y porque
recuerdo cuando de niño, en Lerín, íbamos
a coger aceitunas y luego al trujal. Que el proceso
de elaboración del aceite se haga bien, como
aquí, es importante.
- ¿Y qué
dice de las tostadas? Bufff (sic.), las que
me he comido yo en Lerín cuando nevaba..., es
una tradición que hay que mantener y potenciar.
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