La
Academia Española de Gastronomía
y la Cofradía de la Buena Mesa han distinguido
a este cirbonero como "el mejor profesional
de la gastronomía española"
de este año.
"Cocinar no es un
trabajo, es una forma de vida" |
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ENRIQUE Martínez llegó a la cocina por
tradición familiar y en ella lleva trabajando
27 años. La Academia Española de Gastronomía,
que preside Rafael Ansón, y la Cofradía
de la Buena Mesa, que dirige Ymelda Moreno de Arteaga,
marquesa viuda de Pozas, le han concedido el prestigioso
premio "Marqués de Desio" al mejor
profesional de la Gastronomía en España
en 2002.
- Usted dice también:
"como la comida de mi madre...".
- En mi memoria tengo platos
muy buenos de mi abuela, una gran cocinera, platos de
mi madre y también de otra señora que
era discípula de mi abuela, cocinera en el Maher.
La primera base de lo que es la cocina para mí
la recibí de todas ellas.
- ¿Cuál es la mejor
escuela para formar a un buen cocinero?
- Los jóvenes reciben
hoy una buena formación. Pasan por las escuelas
de Hostelería y luego recorren los restaurantes
del país y aprenden las diferencias de una zona
y de otra. Así enriquecen su preparación,
ya que cogen "lo mejor de cada casa".
- ¿Necesitan algo más
que una buena formación?
- Sin duda, tiene que haber algo,
"un duende". Es la sensibilidad. Con los mismos
ingredientes, dos personas pueden hacer un buen y un
mal plato.
- ¿Es cierto que el buen
cocinero no necesita estar pesando los distintos ingredientes?
- En la cocina de hoy en día
cada vez se pesa más todo. Al final, se ha demostrado
que parte de la cocina es química pura. Los grandes
cocineros son auténticos controladores de la
técnica: el fuego, los ingredientes... Se decía
que cocinaban con cariño, y el cariño
era que sabían controlar esos pasos.
- ¿En qué lugar
situaría la cocina española?
- Sin lugar a dudas, es una de
las mejores del mundo, por su producto, el sabor, la
variedad... Y queda mucho por conocer. La semana pasada
estuvimos en la zona de Jaén y descubrimos unos
platos tradicionales excelentes. Eso sucede en cualquier
punto de España al que vayas.
- ¿Cómo realiza
el asesoramiento de tantos restaurantes?
- Lo que hacemos es enseñar
técnica en cocina: materias primas, la última
tecnología para cocinar y técnicas a la
hora de preparar un plato. Enseñamos una forma
de vivir que es la gastronomía y la cocina. Luego
ellos deben adaptar esos sistemas a la gastronomía
del lugar en el que está ese restaurante.
- ¿Dice que cocinar es
una forma de vivir?
- No es un trabajo, es una vocación,
un estilo de vida.
- ¿Qué cocinero
destacaría hoy en España?
- Como cocinero del momento y
por su innovación, sin duda Ferrán Adriá,
de Gerona. Pero luego, en cada Comunidad, hay muchísimos
y cada día más. Sería difícil
dar nombres.
- ¿En qué posición
se encuentra la cocina navarra?
- Está dentro de las mejores
del país. Lo que ocurre es que igual no se le
ha dado su lugar, pero entre los mejores y más
consolidados cocineros, tal vez no entre los más
famosos, están los navarros, como Oyarbide, Pedro
Larumbe y tantos otros. En cuanto a lo peculiar de nuestra
cocina, destaca la verdura, la huerta navarra y su calidad.
- ¿Qué menú
de temporada recomendaría?
- Por ejemplo, unas borrajas
con papada de cerdo, un plato que me encanta. Podemos
preparar otro plato con estas primeras alcachofas; o
pimientos del cristal con aceite de oliva helado; y
un cuarto, un asadillo de hongos, que es un guiso de
verduras que preparamos con hongos.
"Pasó la
moda del plato grande y la comida pequeña"
- ¿Qué opina de
esos platos de nombres larguísimos que luego
son minúsculos en el plato?
- Ha habido una evolución.
Seguimos poniendo muchos nombres a los platos, porque
son los ingredientes que llevan. Igual es un defecto.
En mi carta, lo que hacemos es destacar el nombre del
producto principal en letra más grande. Por lo
que se refiere a la cocina minimalista, se puede decir
que ya está un poco desfasada. Eso del plato
grande y la comida pequeña ha sido una moda,
pero ha pasado. No es malo que haya modas en la cocina,
eso implica que hay una evolución. Pero ahora
se va a una buena cocina, con un buen producto, pero
sin poner una cantidad excesiva ni muchos adornos alrededor.
- ¿Qué le parece
la proliferación de restaurantes de comida internacional?
- Me parece muy bien. Existen
un montón de formas de diferentes de cocinar
y podemos conocerlas. Yo creo que es divertido probarlas
y comer en un restaurante, ya sea de comida de aquí
o de otros lugares. No se puede comer todos los días
fuera de casa, pero eso ayuda a que salgamos y a que
todo lo celebremos alrededor de una mesa. El comensal,
cuanto más sabe, más exige y disfruta
del trabajo que ha realizado el cocinero.
- Hoy se tiene poco tiempo para
cocinar. ¿La prisa es mala compañera de
la buena cocina?
- Creo que no. Está claro
que no se puede dedicar hoy diez horas a la cocina,
pero tenemos una ventaja: cada vez contamos con más
medios, envasados, bolsas para ésto, para lo
otro... Así, un día cocinas más
fuerte, pero esa comida la puedes aprovechar otros días.
- ¿Amigo o enemigo del
microondas?
- Amigo, amigo. Ya he dado un
curso sobre el microondas a jefes de cocina. En ellos
se pueden hacer muchas cosas. Es cuestión de
controlar su intensidad para cocinar.
- ¿Cocina en su casa?
- La verdad es que prácticamente
no como en casa. Sólo ceno el domingo por la
noche.
Una larga trayectoria
Enrique Martínez inició
su profesión en Cintruénigo, hace 27 años.
Propietario del grupo Maher, es director de restauración
del NH Gran Hotel y del restaurante La Ontina, de Zaragoza,
además de asesor de los hoteles de la cadena
NH. En estos momentos gestiona los restaurantes del
Iruña Park, en Pamplona, el Palacio de La Merced,
de Burgos, o el Alcazaba, de Tudela. Ha participado
en la organización de varios eventos gastronómicos
y ha presentado ponencias en numerosos congresos. Entre
los proyectos en los que trabaja actualmente, está
la preparación de la comida que se servirá
el 8 de noviembre en Madrid, en la presentación
del Baluarte, el Palacio de Congresos y Auditorio de
Navarra.
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