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El ministerio ve inevitable recortar la producción
Aprovechar la
capacidad de producción de los viñedos
al máximo con nuevos sistemas de cultivo va a
dejar de ser algo rentable para los viticultores, dado
que el exceso de oferta de vino en el mercado español
obligará al Gobierno a aprobar antes de que finalice
el año un real decreto con medidas a corto plazo
Para controlar la elaboración del vino. La norma
completará la nueva Ley de la Viña y el
Vino, que el Gobierno aprobará dentro de dos
o tres semanas.
Por más
impopular que parezca la idea, los técnicos del
Ministerio de Agricultura advierten de que la medida
es absolutamente necesaria si no se quiere acumular
un excedente de vino en España, tanto de mesa
como con denominación de origen que desborde
el mercedo y los precios dentro de cuatro años
y el desplome del sector sea ya inevitable. Según
los datos manejados en el Plan de Actuación para
el
Sector Vitivinícola, en el que el que se basará
el real decreto a aprobar en breve la campaña
de 2000-2001 se saldó con una elaboración
casi récord de 45,5 millones de hectolitros de
vino en España, una vez descontada la cantidad
que se dedica a destilación para alcoholes de
uso de boca (brandys, etc).
Esa descarga legal de parte de la producción
de uva a la destilación permitía en otros
Tiempos controlar la oferta y los precios, pero esta
vez no ha sido posible.
Sólo el año pasado, el precio medio del
vino blanco cayó un 30% en el mercado español
y el tinto se ha llegado a dejar un 50%, si bien hay
que tener en cuenta que en 2002 el precio se disparó
al alza.
El <<vino
negro>
Las previsiones
de los técnicos y pofesionales del sector es
que siga aumentando la cosecha con sistemas innovadores
de riego por goteo, más viñas en las mismas
Hectáreas, etc, y que se genere una producción
media anual hasta la campaña 2006-2007 de unos
37 millones de hectolitros de vino, que serían
algo más de 33 millones el año que viene
y hasta 40 millones cuatro años más tarde.
De ello
se deriva un excedente de vino de casi dos millones
de hectolitros en 2003 y de ocho en 2007, que romperían
por completo el mercado.
Para evitar esa situación, las actuaciones en
marcha tienen como objetivo adecuar en lo posible la
oferta de vino con la demanda que puede haber, tanto
en el mercado interior como para la exportación,
y haciendo caso a las distintas variedades de vino,
la calidad de la uva, el nivel de consumo de cada una
de ellas y las posibilidades
De destinar la uva a otros usos como por ejemplo el
mosto. A nivel práctico, con ello se pretende
además la venta de <<vino negro>>
barato –excedente sin etiquetar ni declarar- o
el trasvase de uva de unas zonas por pura cuestión
de precio.
Una de las medidas que peor van a sentar en el sector
será la limitación de los rendimientos
máximos de los viñedos según los
datos históricos que se tengan de los últimos
diez años, pero tomando sólo en consideración
<<las cosechas de calidad satisfactoria obtenidos
en los pagos más representativos>>, señala
el documento. Para poder hacerlo, el Ejecutivo cuenta
con la normativa comunitaria
de ordenación de este mercado, que permite incluso
dejar sin ayudas de la UE a las explotaciones que sobrepasen
los limites.
El Gobierno paralizará también la nueva
adjudicación de plantaciones de viñedo
que se podía obtener de la reserva comunitaria
de 17.000 hectáreas que se creó hace más
de cuatro años, después de que desde entonces
se hayan repartido ya entre todas las comunidades autónomas
españolas los derechos de plantación de
otras 17.000
hectáreas que le tocaron a España de forma
directa.
UVA
BLANCA Y NEGRA
Una de las claves
del plan del Ministerio de Agricultura es mejorar la
calidad de todos los tipos de caldos que se producen
en España, controlando sobre todo la uva que
las origen y con una prohibición expresa de mezclar
la uva blanca con la negra de los tintos. Se trata de
una practica habitual en España, con la que se
vende como vino
tinto de mesa un caldo en cuya elaboración se
ha mezclado uva blanca, más barata.
En España, un 60% de la elaboración de
vinos de mesa se orienta a los caldos blancos y el 40%
restante corresponde a los tintos, dado que predomina
mucho más un tipo de uva que la otra. Frente
a ello, el consumo es justo el contrario: los vinos
tintos y rosados representan el 60% y los blancos el
40%. Para frenar esta situación considerada un
fraude en la legislación comunitaria, España
disponía de tiempo hasta el 31 de julio de 2005,
pero la intención de los técnicos del
ministerio es adelantarse y prohibir las mezclas de
uva blanca y negra desde el próximo 1 de enero,
dos años y medio antes.
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