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Con la vendimia concluida o a punto de finalizar, los
viticultores pronostican que la campaña de 2003
en la Ribera superará entre un 10 y un 15% la
cosecha del año pasado. Un dato que han confirmado
los diversos gerentes de las cooperativas de la zona,
que se mostraron "muy satisfechos" ante la
gran cantidad y calidad del grano obtenido este año.
Sin duda, la climatología ha sido el factor
clave para que las diversas variedades de uva que se
cultivan en la Ribera hayan alcanzado, sin problema,
su punto óptimo de maduración. Una madurez
que este año, además, se ha visto acelerada
debido a la subida de las temperaturas registradas a
finales del mes de septiembre y que, combinadas con
la ausencia de precipitaciones, ayudaron al mantenimiento
de la acidez del grano. "Las últimas lluvias
hicieron que subiese la acidez y que, así, después
del gran calor que pasaron en verano, se reactivase
un poquito el ciclo. Después, ha llegado un tiempo
muy bueno que ha favorecido a la vendimia", aseguró
Javier Cantarelo, gerente de la bodega Alex de Corella.
Asimismo, estas escasas precipitaciones han ayudado
a que los vendimiadores no hayan sufrido las inclemencias
meteorológicas en la recogida, como ya sucediera
en la campaña de 2002, donde la lluvia dificultó
esta tarea.
Pero también existen zonas en las que estos
contrastes de temperatura han afectado a la uva, provocando
que parte del grano se pasificara debido al calor. "Llevo
poco tiempo aquí pero no se conocía una
vendimia de estas características. El calor extremo
y la lluvia intermitente en época de recolección
han hecho que la uva salga más o menos con algo
de pasa", señaló Iñaki Astarloa,
gerente de la cooperativa Nuestra Señora del
Rosario de Ablitas. Este mismo problema lo vivieron
los recolectores de Fitero donde "algunos granos
parecían pasas, sobre todo en la variedad garnacha.
Creemos que se ha debido a la sed que han pasado este
verano con el calor. Nunca nos había sucedido",
relató José Luis Pérez, de la cooperativa
San Raimundo Abad de Fitero.
Gran calidad
Las desconcertantes temperaturas que han azotado a
la Ribera Baja de Navarra durante los últimos
meses, aunque han adelantado la vendimia, no han repercutido
en absoluto en la calidad del grano de uva. Por el contrario,
todas las cooperativas de la zona reconocen que la calidad
de esta cosecha es "excelente", aunque la
dulzura del grano varía según el enclave
en el que se haya cultivado. "Hay cepas donde la
uva ha salido extraordinariamente buena y en otras ha
aparecido con una calidad menor, pero en general bastante
bien", explicó José Daniel Ausejo,
gerente de las bodegas Corellanas.
Esta misma opinión la compartió José
Miguel Miranda, responsable de la cooperativa Vinícola
Murchantina, quien aseguró que aunque "para
nosotros ha sido una cosecha normal, la calidad ha sido
mucho mejor que el año pasado en todas las variedades".
Por otra parte, la calidad parece también que
va a ser excelente en esta cosecha debido al buen grado
con el que han entrado las uvas a las bodegas y que,
por tanto, conformará uno de los años
a tener en cuenta en los reservas de la Ribera. "El
grado de la uva ha sido bastante bueno, ahora queda
ver qué vino sale. Esperemos que bueno porque
la gente ha cultivado las uvas según los criterios
del consejo regulador, no excediéndose de kilos",
apuntaron desde Ablitas.
Diversidad para el paladar
Las variedades de uva que se cultivan en la Ribera
Baja de Navarra pasan por la garnacha, la viura y el
moscatel, definiéndose los caldos de esta zona
por un aroma, cuerpo y sabor cálido. Sin embargo,
los vinos que saldrán este año al mercado
como productos estrellas variarán en función
de las diferentes bodegas.
Así, la variedad chardonnay, en relación
precio y calidad, será el caldo más distinguido
en la bodega de Murchante, ya que "es la que más
altas cotizaciones está alcanzando por el momento.
También el cabernet, el merlot y los tempranillos
encontrarán un buen sitio en el mercado pero,
en principio, destaca el chardonnay porque al no haber
mucha uva de esta clase, se produce menos cantidad",
aseguraron desde la cooperativa Murchantina.
El rosado de Navarra será, no obstante, la variedad
que más despuntará en la cooperativa de
Ablitas, además de la más cotizada. "El
año pasado buscaron mucho por aquí este
caldo y fue el vino que mejor se pagó",
destacó Astarloa, quien también espera
que la viura (la variedad blanca) sea otro de los productos
fuertes este año junto a los tintos, que dependiendo
de las diferentes calidades tendrán buena salida
al mercado.
Los tempranillos, cabernets y los vinos nacidos de
las uvas garnachas serán los caldos protagonistas
de la bodega Alex de Corella, mientras que el moscatel
y los tempranillos será la apuesta de las bodegas
Corellanas ya que "la garnacha ha estado esta campaña
un poco más floja", concluyeron.
La campaña de 2003 se cerrará por tanto,
a lo largo de esta semana, con un magnífico sabor
de boca en la Ribera, una zona que, además, posee
5.195 hectáreas de viñedos, lo que supone
un 32% de la superficie total en Navarra.
CIFRAS La cooperativa Vinícola Murchantina ha
recogido un total de 9.500.000 kilos, un 15% más
que en 2002, debido al incremento de las hectáreas.
Por su parte, la bodega Alex de Corella ha recogido
70.000 kilogramos, un 15% más. Mientras tanto,
la cooperativa Nuestra Señora del Rosario de
Ablitas ha registrado un aumento cercano al 10%, alcanzando
los 1.850 kilos. La cooperativa San Raimundo Abad de
Fitero ha recogido este año 2.300.000 kilos.
Y, finalmente, las bodegas Corellanas prevén
aunar cerca de los 270.000 kilos, un 12% más
que en 2002.
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