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El V Día del Rosado de
San Martín de Unx reunió ayer en la localidad
navarra a centenares de personas deseosas de ampliar
sus conocimientos acerca del mundo de la uva prensada
y fermentada.
Los sanmartinejos demostraron
que, además de saber elaborar caldos de excelente
calidad, también son capaces de organizar eventos
de promoción de la cultura del vino. No en vano,
ya en el siglo XII el binomio San Martín-Vino
era conocido más allá de la muga del viejo
Reino de Navarra.
Con tales antecedentes, y las
cuatro ediciones pasadas del Día del Rosado,
el listón se encontraba alto. Sin embargo, los
de San Martín expresaron, en boca de su alcalde,
Javier Abete, que "el vino es algo más que
una disolución hidralcohólica obtenida
de la fermentación de la uva"; y lo demostraron.
Una chistorrada popular sirvió
de arranque a la jornada vinícola, si bien el
grueso de los visitantes llegó con el sol luciendo
con fuerza en lo más alto del cielo. Una multitud
de puestos callejeros ofrecían diferentes productos
de la huerta navarra, artesanía y repostería
de la de verdad, sin cajas multicolores llenas de productos
industriales.
La Cooperativa San Martín,
los vinos de Máximo Abete y las bodegas Beramendi,
Ayerra y EVENA -esta última ubicada en Olite-
ofrecieron a sanmartinejos y foráneos la posibilidad
de adquirir un catavinos por tres euros. En el precio
se incluía un curso acelerado de cata que impartió
en el frontón de la localidad Ángel Yanguas,
enólogo de la Cooperativa Vitivinícola
de San Martín de Unx. Los catavinos se acabaron,
como todos los años.
Curso de cata
Alrededor de un centenar de personas
se congregaron en el frontón para disfrutar de
la bebida por excelencia de Este punto de la geografía
navarra.
El caldo corrió a cargo
de la organización, que rellenó los catavinos
de los alumnos sin contemplaciones. Ángel Yanguas
explicó a los asistentes cómo catar un
vino "partiendo de cero".
"La técnica -comentó-
consta de tres partes: la fase visual, la olfativa y
la gustativa". En la primera, el objetivo es observar
el color y estado de limpidez del vino seleccionado.
Una buena ojeada del producto puede indicar muchos aspectos.
Según el color, se conoce si se trata de una
bebida joven o vieja, si ha estado en barrica o no y,
por su puesto, a cuál de los tres grandes tipos
pertenece: tinto, rosado o blanco.
La segunda fase, la olfativa,
permite detectar los aromas del vino y su franqueza.
Un brebaje franco es aquel en el que no hay aromas defectuosos.
Mediante el olfato se descubre incluso su edad. El vino
joven es siempre afrutado, y el de crianza tiene menos
aromas de este tipo y más matices de tipo especiados
y cuero.
La tercera y última fase,
sin duda la más placentera, es la gustativa,
la que premite saborear el vino. Un caldo joven tiene
sabores de fruta. Si los aromas saben a madera, será
de crianza, y si son de tipo cuero y balsámicos
estaremos ante un reserva, vino que ya ha perdido la
madera y tiene esos aromas de evolución. Un buen
morapio debe ser equilibrado, ni muy ácido, ni
muy astringente, ni demasido amargo, ni dulce. Éstas
fueron algunas de las explicaciones prácticas
que Yanguas ofreció a los asistentes, que conocieron
de primera mano las particularidades de la enología.
Exposición de
pintura
Las loas al vino pueden abarcar
artes variadas, incluída la pintura. Txiki Medina
expuso -y vendió, algunos- una selección
de trabajos acerca de la cultura del vino. "Mi
idea era captar la idea de las viñas desde mi
propia perspectiva, el milagro de la vida, la sensualidad
de los colores", explicó. El pincel de Medina
se atreve con la figuración y también
con la abstracción geométrica.
Gigantes, gaiteros, fanfarres,
hinchables para niños y los dantzaris de la Ikastola
San Fermín conformaron un ambiente festivo que
culminó con una comida popular en el restaurante
Casa Tomás, último acto del V Día
del Rosado de San Martín de Unx, con el permiso
del toro de fuego.
El rosado, hermano 'pobre'
en la mesa
Tintos y blancos tienen mejor acogida, aunque el 'clarete'
mejora sus ventas
Un buen vino rosado tiene entre
trece y catorce grados de alcohol, se sirve frío,
entre ocho y doce grados, y combina tanto con las carnes
como los pescados, a juicio de Ángel Yanguas,
enólogo de la cooperativa de San Martín
de Unx.
"Ya se ha terminado con
viejos prejuicios, como aquellos que decían:
'A mí, como entiendo de vinos, me gusta el tinto'.
O, peor aún, que un buen caldo debe tener una
gradación alcohólica alrededor de 12",
comenta Yanguas. El grado de alcohol depende, sobre
todo, del punto de maduración de la uva.
La Cooperativa de San Martín
de Unx comercializa el vino Ilagares, en sus variantes
blanco, tinto y rosado; Zaramendi, con las mismas variantes;
y los de crianza se llaman Señorío de
Unx; además del Ilagares Selección, que
es un tinto joven de segundo año.
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