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Algo más
de quinientas personas participaron ayer en la presentación
e inauguración oficial de las bodegas Inurrieta,
una apuesta clara por el vino con denominación
de origen Navarra y que tiene como objetivo consolidar
los caldos forales como los mejores del panorama nacional.
Para ello los cinco socios de Inurrieta han realizado
una fuerte inversión que va más allá
de la bodega, ya que junto a ella se están criando
con verdadero mimo 200 hectáreas de viñedos.
Acaban de terminar
la cosecha de la uva blanca, "justo a tiempo antes
de las tormentas", señala Ramón Romero,
gerente de Bodegas Inurrieta. Un breve repaso de cómo
se realiza esta recogida da idea de la dedicación
y el celo que se pone en ello. Algo que pudieron comprobar
y admirar los más de quinientos invitados que
ayer visitaron la bodega entre los que figuraban como
invitados de honor una buena representación del
Gobierno de Navarra, con el presidente Miguel Sanz a
la cabeza, que participó en la inauguración
y alabó el buen hacer de los socios de este nuevo
proyecto.
Los invitados
pudieron catar y saborear los cuatro vinos de Inurrieta,
en los que pudieron adivinar el trabajo que durante
todo el año han desarrollado las cerca de 40
personas que trabajan en la bodega, 25 fijas y el resto
en temporada, cuya dedicación es extrema. Las
200 hectáreas de viñedos que se extienden
en tres alturas, han sido cuidados cepa por cepa desde
su plantación. Así se instalaron espalderas
de 2'40 metros, casi el doble que lo habitual, para
que la uva tenga una mayor exposición al sol
y al aire. Luego, y ya en la fase de elaboración
se han cuidado detalles como el no bombeo del vino,
para lo que se han instalado las tuberías con
una inclinación de 2 a 3 grados, y luego para
su limpieza se utilizan chorros de aire comprimido.
Además del esmero en la elaboración de
los caldos, dejada en las manos del enólogo Joseba
Altuna, destaca la arquitectura de la bodega que se
ha querido desmarcar de la tradicional bodega rústica,
y se ha basado más en lo funcional, "hemos
querido invertir en el vino, para ello hemos buscado
la mejor tecnología, consultando con distintas
bodegas y contando siempre con nuestro enólogo
Joseba Altuna", explicó Ramón Romero.
La bodega se divide en dos plantas que suman 6.000 metros
cuadrados. La capacidad de la bodega es de 4 millones
de litros, para lo que disponen de 48 depósitos
de 40.000 litros y 28 de 20.000 litros, a los que suman
1.465 barricas de las que 865 son de origen francés
y 600 americano, "nuestro grado de selección
es tal que incluso en cuestión de proveedores
de barricas no tenemos uno, sino cinco", señala
Ramón Romero. También disponen del selecto
club de La Barrica, del que ayer seguro que más
de uno tomó nota, en el que se ponen nichos a
disposición del consumidor. De manera que uno
compra el contenido de una barrica, 300 botellas, al
precio de 1.800 euros, para que se convierta en un reserva
de colección privada. De los 88 nichos que tiene
el club, la mitad ya han sido alquilados hasta el 2005.
VINOS Los tintos
jóvenes son Inurrieta Norte, con variedades bordelesas,
como el Cabernet-Sauvignon o Merlot, y con el 75% en
barrica francesa de roble Allies y el 25% en roble de
Missouri. Su hermano gemelo, Inurrieta Sur, tiene un
toque más mediterráneo con uvas garnacha
y tempranillo, con 60% en roble americano, y el 40%
en francés. Ambos tintos han pasado seis meses
en barrica. El rosado, Mediodía, se ha elaborado
con garnacha y un tono de cabernet-sauvignon. Se trata
de un vino muy concentrado con gran cantidad de aromas.
Por último el vino blanco, Orchidea, cosechado
con un especial mimo, con mezcla de Viura y Chardonnay,
actualmente está agotado, y habrá que
esperar a la cosecha de este año, que viene excelente.
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