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El vino tinto joven Palacio de Sada Garnacha 2002 de
la Bodega de Sada ha sido reconocido por la Unión
Española de Catadores (UEC) como el mejor joven
del año.
El premio, uno de los más prestigiosos y codiciados
entre las marcas de caldos, fue anunciado en el transcurso
de un acto protocolario en el hotel Palace de Madrid.
Fernando Gurruchari, presidente de la UCE, hizo entrega
a Enrique Goñi, presidente de la Bodega navarra
de la escultura que reconoce su galardón. Se
trata de un dios Baco dorado cuya imagen aparecerá
en todas las botellas que guardan el vino ganador. Al
acto también acudió, acompañando
a Goñi, Javier Balduz, gerente de la cooperativa
quien destacó la importancia del premio. “Éste
es un reconocimiento muy especial por dos razones. El
Baco es difícil de conseguir. Se presentaron
537 vinos de todas las regiones y Denominaciones. Palacio
de Sada consiguió subir al podium, y además
para recoger el oro. La segunda razón de su trascendencia
es que el Palacio de Sada es una marca que ha salido
al mercado en marzo de este año, con lo que ha
recogido la ‘excelente’ cosecha en muy poco
tiempo”.
A la fiesta en Madrid acudió lo más sonado
en sommeliers y grandes restauradores de toda España,
así como periodistas especializados y escritores
de las guías gastronómicas más
prestigiosas del país.
Al término de la entrega de premios, los asistentes
que superaban el millar, pudieron catar los vinos galardonados
en las diferentes categorías, y por supuesto,
el joven de Sada.
PREMIO NACIONAL
De cooperativa a vino de marca
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La bodega San Francisco Javier, titular del vino galardonado
con el Baco de oro, es una de las más antiguas
y grandes de Navarra. En total recogen el fruto de 600
hectáreas dedicadas al cultivo de diferentes
variedades de uva entre la que destaca la tradicional
garnacha, tan denostada en los años 90 con la
introducción de las cepas francesas. Además,
la cooperativa, sita en la villa medieval de Sada, puede
jactarse de que la mitad de su viñedo supera
los 30 años de edad, característica que
sirve de garantía de calidad. Sin embargo, hasta
el año 2000 la bodega funcionaba como cooperativa
para distribuir vino a granel a otras marcas. El cambio
de siglo sirvió también de cambio de filosofía
empresarial, y como reconoce Javier Balduz, a partir
de ese momento se cambió por completo la estructura,
se construyó una nave de barricas y se conformó
a un equipo humano con el propósito de comenzar
a elaborar vinos de gran calidad. En tan sólo
tres años ya han recogido dos galardones: el
Baco de Oro a su tinto joven Palacio de Sada y el premio
al mejor crianza que otorga la peña El Tonel
de Corella.
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