LAS
cifras hablan por si solas: se repartieron más
de 10.000 vasos de plástico para que el público
pudiera saborear los estupendos vinos, casi 100 kilos
de pochas, otros tanto de marmitako, 200 de cacahuetes
y a pesar de esto, se notó que la afluencia de
visitantes había superado todas las previsiones.
Se agotaron todas las existencias, por lo que es muy
difícil calcular el número de personas
que acudieron a la que sin lugar a dudas es la mayor
fiesta del vino navarro.
El evento, organizado
por la peña el Tonel, la más veterana
de la ciudad del Alhama, también consiguió
reunir a numerosos políticos, como el ex ministro
de agricultura Javier Posadas, el consejero del ramo
Javier Echarte, representantes de la cofradía
del vino y por primera vez en estas fiestas, aunque
en un segundo plano, el presidente del Gobierno de Navarra,
Miguel Sanz, quien rehusó subir al escenario
dejando a su consejero abrir la feria con un discurso
demasiado optimista sobre la situación del mercado
del vino y que cayó en saco roto para los viticultores
corellanos, que llevan más de dos años
sin cobrar sus cosechas, después de las fuertes
inversiones que han tenido que realizar en la bodega
cooperativa para modernizarla y adpatarla a las exigencias
del mercado: menos producción y más calidad.
A pesar de los
problemas en que está sumergido el vino navarro,
especialmente para los pequeños viticultores
que llevan años de adelanto respecto a otras
denominaciones, tal como reconocen los responsables
políticos, y consiguen unos caldos excelentes
pero que no han evitado una caída espectacular
de precios, la de ayer fue una fiesta del vino navarro
en la que se demostró que no tiene que envidiar
a ninguno del estado, en todas las categorías:
blancos, rosados, tintos, reservas crianzas, etc.
Las cincuenta
bodegas participantes llevaron sus mejor representación
para darse a conocer y promocionarse. Otra vez los blancos
y los rosados fueron los más demandados en las
casetas instaladas en las dos plazas emblemáticas
de la ciudad, la plaza de los Fueros y la de España,
quedando pequeñas para acoger al público.
Este año
se ha roto el record de participantes con cincuenta
bodegas, y se romperá también el próximo
año, ya que, como declaró Félix
Armendáriz, uno de los máximos responsables
de la feria, "el próximo año tres
bodegas nos han hecho ya la solicitud de participar,
por lo que cada vez estamos más próximos
a nuestro objetivo, conseguir que todas las bodegas
de Navarra vengan a Corella para participar en este
día".
También
la feria es un termómetro para saber como va
el mercado del vino. Numerosos corrillos de bodegueros
intercambiaban impresiones de como iba la vendimia,
con menos producción de la esperada y con algunos
problemas en algunas bodegas para conseguir el color
de los caldos, debido al fuerte y seco verano.
En cuanto a la
relación oferta y demanda, que es la que fija
el precio, los bodegueros esperaban una subida moderada
de los precios por el ascenso de la venta, sobre todo
de la exportación a Europa. La parte musical
para animar la feria contó con la rondalla Centinela
y de la banda de música. También destacó
la colaboración de la tudelana Orden del Volatín,
que puso la nota gastronómica.
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